Hemos empezado este especie de “talent show” titulado “El Desescalado” para ir avanzando hacia una normalidad relativa o lo que nosotros llamamos “renovarse o morir”.

Siempre hemos dado mucha importancia a las acciones a realizar para poner al día un negocio, pero ahora más que nunca podemos decir que quien no se ponga al día, es muy probable que no sobreviva a las nuevas exigencias marcadas por la situación Covid19.

Tanto con la situación de confinamiento y distancia social, como con las diversas “crisis existenciales” generadas durante este periodo, han desembocado en nuevos hábitos de consumo de productos y generado nuevos usos sobre la mayoría de los servicios.

El ser humano tiene una gran capacidad de adaptación y lo que nos ha demostrado esta Pandemia es que además, nos podemos adaptar muy rápidamente.

Ahora mismo, todo parece más o menos normal, seguimos consumiendo, seguimos contratando servicios, pero

¿Lo hacemos como antes, o hemos adquirido nuevas costumbres?

Nuestro público lo tiene claro,

QUIERE RECUPERAR SU ZONA DE CONFORT ANTERIOR AL COVID Y LO QUIERE CUANTO ANTES

La cuestión es que los empresarios encontremos el modo de satisfacer la demanda del público objetivo, a través de mecanismos y pautas que equilibren la balanza entre lo que el cliente quiere y cómo se lo vamos a dar a partir de ahora.

¿Qué ha cambiado?

  • El confort. Nos hemos dado cuenta de que en realidad no es necesario salir de nuestros domicilios para acceder a TODO lo que necesitamos. Hemos aprendido que se puede teletrabajar, se puede comprar (y mucho) por Internet, se puede estar en el sofá tranquilamente y recoger nuestros productos sin tener que estrechar la mano del repartidor.
  • La calidad. Hemos tenido más tiempo para valorar muchas cosas y eso afecta a estos dos siguientes puntos. Exigimos una mejor calidad en la entrega final del producto o servicio, valoramos si aquello que se nos ha ofrecido es realmente por lo que estamos pagando.
  • El precio. La relación Calidad- Precio se ha convertido en un “must”, algo realmente obligado y ¿por qué? Muy simple, porque el mercado a través de internet se ha convertido en algo más “salvaje” de lo que era y lo que hoy se vende a -20% mañana, seguramente te lo ofrecerán al -50%. Sabemos que tenemos tiempo para esperar.
  • El miedo. Ha sido quizás el FACTOR DIFERENCIADOR y más marcado de todos durante este periodo. Hemos descubierto que somos “frágiles” y ante esa cuestión, algún@s han decidido plantarle cara y seguir adelante y otros esperan no salir de casa en mucho tiempo. Pero la realidad es que el punto intermedio está muy difuminado.

Es importante plantearse qué pensamientos y hábitos han cambiado en nuestros usuarios pero es más importante plantear qué decisiones empresariales tomaremos para adaptar nuestras empresas.

Si eres de los que creen que tener un Consultor es accesible solo por unos pocos, desengáñate y contáctanos.


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